El Ministerio de Salud aún no define los tratamientos que se sumarán a la ley “Ricarte Soto”, que actualmente financia 14 terapias de alto costo. El nuevo decreto debe entrar en vigencia el 1 de enero de 2018, por lo que faltan 24 días para que se cumpla el plazo.

 

Este retraso preocupa a las agrupaciones de pacientes, ya que implica que la ayuda financiera llegará avanzado el próximo año. La vocera de la Fundación de Pacientes de Enfermedades Lisomales (Flech), Myriam Estivil, dijo a El Mercurio que “apenas se sepa qué tratamientos van a empezar a ser cubiertos, los centros de salud podrán empezar a trabajar en acreditarse como prestadores para la ley; los médicos comenzar a informarse sobre cómo es el proceso de inscripción de pacientes; los enfermos, a ver qué es lo que tienen que hacer para recibir el financiamiento, y el Estado, a comprar los medicamentos”.

“Con este retraso, aunque den a conocer mañana el decreto, los pacientes que se beneficien no van a tener sus tratamientos quizás hasta cuando”, agregó.